¿QUÉ SE DIJO POR AHÍ?

Los primeros en salir a hablar, realmente no generaron muchas sorpresas.

El senador Pinedo, fiel a su estilo de talibán derechista, apegado al discursol de tipo Tradición, Familia y Propiedad, aburrió con la trillada "Chavización" y la sanata de que hay que "alentar inversiones"... ¿Querrá que le demos otro crédito a Vicentín para poder ayudarlo a pagar la deuda que nos afanó?

La otra que opinó es la denunciadora serial Margarita "fake" Stolbizer, quién criticó sin decir mucho como suele hacer... ni chicha ni limonada diría mi mamá.

Y el otro que sorprende a algunos pero a esta altura ya no debería sorprender más a nadie es Nico del Caño. El tipo critica todo e iguala todo. Scioli es Macri, Lilita es Cristina, Larreta es Alberto Fernández... todo es igual, a todos los corre por izquierda. Y ahora expropian a Vicentín y se supone que la izquierda va a apoyar... no, nada de appoyar, señor. No me conforma la expropiación y la entrega a una empresa con mayoría del Estado. Quiero un soviet, no impporta que el chamuyo de la gestión obrera no prenda en estos lares, el tipo insiste. Dejate de joder Nicolás y jugátela una vez a apoyar algo que puede ser bueno para la gente.

Otros que dieron su (nefasta) opinión fueron los inefables "economo-boludistas". Lo de siempre: venezuela, cuba, la nobleza del capital privado... de la que se afanaron los muy queridos Vicentín ni una palabra. A ver si no les paga a ellos tampoco.

En síntesis, un fanático oligárquico, una charlatana de elite, el primo trosko ese que todos tenemos y que te arruina cualquier reunión y un equipo de mercenarios que tira pronósticos que jamás acierta. Nada nuevo, bah. 

El gobierno decidió una intervención atinada… y una expropiación más atinada aún.

Vicentín: del curro y el “estrés financiero” a la intervención y la expropiación. Crónica de una estafa que ya hizo historia.

por CARLOS CRUZ

para REVISTA URBANAVE, 09/06/20

Luego de las irregularidades en el otorgamiento de créditos, el fraude y la estafa de Vicentín sobre la banca pública (no solo es el Banco Nación como cree la mayoría, sino también el Ciudad, el Provincia y el BICE), los trabajadores y los pequeños y medianos productores y acopiadores agropecuarios que eran sus proveedores, el gobierno de Alberto Fernández decidió la intervención y posterior expropiación de la firma.

El riesgo era que el sector de granos, importante no solo por la generación de divisas por exportaciones sino también por ser fundamental para la soberanía alimentaria del país, se concentrara aún más y quedara bajo la tutela de multinacionales extranjeras (ya había sondeos y ofertas de Dreyfus, Cargill y Glencore, para tratar de quedarse con los activos de Vicentín). Por ello, se decidió la intervención de Vicentín durante 60 días, para posteriormente expropiarla y entregarla a YPF (empresa mixta con mayoría estatal), bajo la figura de un fideicomiso con la tutela de YPF Agro, a todos los activos del grupo (y no solo los de la quiebra).

Tal como afirmamos, no solo se expropian los bienes de la quiebra, sino también todos aquellos que Vicentín (en otra maniobra) dejó fuera de ella. Todos con injerencia en industrias como la frigorífica, la producción de miel, de alimentos en general y de algodón, entre otros. Y relacionadas con las actividades sospechadas de ilícitas (cometidas por la familia Vicentín), que a través de subsidiarias como Vicentín Uruguay y Vicentín Paraguay, además de varias empresas off-shore con sede en Panamá, solía llevar a cabo con total impunidad.

A través de estas subsidiarias hay serias denuncias de triangulación en donde se eludía el pago de impuestos y retenciones. Lo que pocos informan es que Vicentín no solo tiene denuncias de este tipo en Argentina, sino que también afronta acciones penales en Paraguay, acusada de lavado de activos. Esto es porque Vicentín Paraguay es uno de los mayores exportadores de ese país, sin contar con ninguna planta y con tan solo seis (si, seis) empleados. La operatoria denunciada era por exportaciones argentinas que salen “en negro” vía Paraguay, bajan de allí en barcazas vacías hasta San Lorenzo (en Santa Fe, donde la empresa tiene un puerto), dónde las llenan y vuelven cargadas de cereal argentino.

Esto (que es según una fuente consultada una práctica habitual de “todas” las exportadoras cerealeras), con la expropiación, va a permitir blanquear gran parte del comercio de granos que permanecía en negro, con el lógico beneficio en la recaudación impositiva y el cobro de retenciones. Es más, parte del crédito de 300 millones de dólares que el Banco Nación, a través de González Fraga (sin informar a veces al directorio, pero con la venia de la Rosada), le prestó a Vicentín (100 de los cuáles se entregó en noviembre de 2019, aún sabiendo desde abril que Vicentín no calificaba para ello) era de la Casa Central de Argentina para Vicentín Uruguay, dónde se daba el particular caso de que la mercadería argentina era facturada allí, en Uruguay. Así, se sub facturaba, se pagaban menos impuestos y retenciones, fugando al exterior los dólares de la diferencia robada.

Con esta medida se van a poder identificar delitos de Vicentín (en Paraguay y Uruguay ya debe haber grandes fogatas), de ahí que es inmediata la reacción de los periodistas a sueldo (mercenarios es poco caballeresco) cuyos medios braman contra la medida del Ejecutivo, auspiciados y/o con negocios con buena parte de la cadena agropecuaria que participa (como hacía Vicentín) de la maniobra. No es de extrañar que la Rural y varios más comiencen a agitar en estos días… ¡atenti!

Lo importante es que va a existir un mayor control sobre la oferta de divisas, un blanqueo del comercio exterior de granos y (a través de la gestión de YPF Agro) se va a poder operar con fuerza sobre la cadena de producción y comercialización de alimentos, algo fundamental para estos tiempos en los que el sector privado se desentendió hasta de la pandemia, y no respetó los acuerdos de precios que poco antes había comprometido con el Gobierno. Un oligopolio al que ahora se va a poder “poner en caja”, y así, trabajar en serio por la soberanía alimentaria para “todos” los habitantes del país.

Y para los que levanten la voz por la medida “chavista”, por el “comunismo cristinista”, que se den por enterados que esta situación no fue buscada, sino que proviene de un fraude de una de las más grandes empresas privadas del país. Que se sepa que en 2015 Vicentín (el mayor aportante de “Cambiemos” en la elección presidencial) ocupaba el puesto diecinueve entre las cien empresas más importantes del país y, tan solo cuatro años después, estaba en el puesto seis. En ningún momento fue afectada por las sucesivas crisis macristas… todo lo contrario. Logró en esos cuatro años transformar en “caja chica” de la empresa a la crema de la banca pública (algo más de 18.000 millones de pesos al Nación, y más de 5.500 repartidos entre el Ciudad, el BICE y el Provincia), con escandalosos 95 millones de dólares otorgados entre el 8 y el 26 de noviembre del año pasado (cuando Macri ya había sido derrotado en las urnas) de forma irregular, ya que desde agosto había cesado de pagar a bancos y muchos proveedores, algo que era más escandaloso aún, pues la empresa tenía una cuenta en la sucursal Reconquista en la que seguía ingresando dinero de las exportaciones y cuyo saldo era de 890 millones de dólares, cuenta que era parte de la garantía que tenía el banco sobre los préstamos otorgados (ya a esta altura morosos desde hacía más de dos meses). Extrañamente (en realidad no, bah), el Nación no ejecutó esa garantía (como sí lo hubiese hecho si vos no hubieras pagado la tarjeta para comprar alimentos que Vicentín te vende en el supermercado) y dejó pasar la oportunidad de recuperar los créditos (que le dimos vos, yo, y el resto de los que habitan este país tan singular).

O sea que, no se respetó la calificación crediticia que prendió luces rojas en abril, no se respetó el impago de agosto y se le siguió dando guita para terminar pasándose la garantía allí, dónde no da el sol… ¿alguien irá en cana por esto? (una ingenuidad) ¿por qué no es tapa de Clarín que prefirió poner una foto de Nueva York? (otra ingenuidad, más grande aún)

No conformes con esto, el 4 de diciembre, el mismo día que defaulteó toda la deuda (y seis días antes de la asunción de los Fernández), el Banco Nación le informa al Central que Vicentín está en situación “normal”.

Como decía el inolvidable “negro” Fontanarrosa (en su inolvidable “Historias de3 semblanzas deportivas”) en la también inolvidable Revista Humor… “que casos y que cosas tiene Argentina, mis amigos…”

Y vos... si vos, que querés denunciar al “comunismo” kirchnerista… ¿todavía tenés cara?

De inmediato, Clarín como no podía ser de otra forma, salió a criticar la medida anunciando las 7 plagas de Egipto ante la osadía de Alberto Fernández, y volvió a la carga con la teoría del dominio cristinista del gobierno.

Nada dice de la estafa de los Vicentín, de los créditos dolosos de Macri, Peña y González Fraga, del lavado, la subfacturación de exportaciones, el poco respeto de la palabra dada en medio de la pandemia...

Solo importa defender a los socios-amigos y a la propiedad sagrada... digo privada.

¿El más ofuscado entre sus cagatintas disfrazado de periodista? Cómo no podía ser otro... Héctor Huergo, el empleado de los pooles y las cerealeras, de las que hace una defensa en las que parecen poco menos que sociedades de fomento al servicio de la comunidad.

¿La Nación? Más allá de darle un lugarcito al amigo Pinedo... poco y nada, más allá que dar la noticia de manera muy aséptica. ¿Qué habrá pasado? ¿Alguna factura pendiente o se durmieron un poco y mañana irán a la carga barracas?

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