LOS DE AFUERA Y LOS DE ADENTRO QUE COMPLOTAN CONTRA EL PAÍS
Macristas en fuga: sonó la campana y quedó al descubierto desde la fuga de capitales, hasta el dólar coronavirus.
Susana se va a Uruguay. El "amigo del alma", Caputo perdió el placet que le quitaron como Cónsul Honorario de Singapur y se rajó a EEUU.  Gianfranco también se fue a Urguay por miedo a la justicia (y más a la de Comodoro Py). Cuando el barco se hunde...
CRISTIANO RATAZZI, fiscal de Cambiemos en las últimas elecciones, neoliberal acérrimo, se fugó la friolera de u$d 500 milloncitos.
¿Qúe tal?
Ah, el otro que también fue fiscal del PRO fue Marcos Galperín (en Merlo). Se ve que tampoco le va mal con el COVID-19. Mercado Libre anunció ganancias para el primer trimestre de 2020 de u$d 312 millones (un 48% de su facturación, que ascendió a u$d 650 palos).
JULIO ALBORNOZ, 30/05/2020.

Nuestra economía, desde las épocas de Dictadura y Martínez de Hoz, está enferma de dólar. Todas las excusas que colonizaron la cabeza de los argentinos son a veces hasta ridículas, pero surtieron efecto y lograron su cometido con creces: fuimos dolarizando todo, desde la tierra, las propiedades, los productos manufacturados, el petróleo para uso interno, los servicios… hasta los alimentos. Las empresas que muchas veces carecen de materias primas e insumos importados ya que se fabrican en el país, ajustan sus precios por el dólar. Las que tienen algún componente importado, ajustan todo por las dudas. Las propiedades hechas con ladrillos, cemento, arena, pisos, ventanas, puertas y obreros argentinos (o que viven aquí, si son inmigrantes) se tasan ridículamente en dólares. ¿Cómo es posible que una propiedad muchas veces con menos servicios, expensas y comodidades, sea más cara en dólares en Buenos Aires que en muchos puntos de los EEUU? ¿Cómo si quiera plantearlo si es incomparable el poder adquisitivo en dólares de un empleado de allá con unos de acá? ¿Tan idiotas fuimos que llegamos a avalar esto? ¿Cómo se explica que paguemos el litro de nafta como si fuera Europa o Japón? ¿Cómo los servicios por el mero hecho de que los explotan empresas extranjeras nos cobran igual o a veces más que si estuvieran en sus países de origen? Nos fuimos fastidiando la vida solos montados en la ola de clase media, que compra 500 dólares y es feliz, o ve cómo sube el valor de su departamento de tres ambientes y tiene un orgasmo, ni te cuento si cada cinco años por obra y gracia del cambio puede hacer un viajecito en clase turista para sentirse de primer mundo y a la vuelta contarnos lo diferentes que son, lo educados, lo “cultos” …

¿Le mandamos nuestra leche y allá es más barata que acá? ¿El pan a precio commodity? ¿Un churrasco como en Londres o Moscú? ¿Vamos rumbo a la vaca cubana que nos cantaban los redondos? ¿Somos giles… tan giles? ¿Cuándo vamos a despertar y “crecer” en serio, no por un poca más de PBI, sino cómo sociedad, cómo nación?

Pero bueno, volvamos a repasar un poco de historia reciente, a ver si de una vez por todas aprendemos…

 

LA HISTORIA

Era una vez un país donde la mayoría de los habitantes nacían con alzheimer. No todos. El problema es que los que no lo tenían abusaban de los otros con engaños muy estúpidos pero efectivos. Y así, los habitantes de ese país votaban muchas veces en contra de lo que les convenía… Y así, los conmemoria, con la ayuda de su máquina de mentir a la que llamaban medios, explotaban y se reían de los sinmemoria que no se daban cuenta que sus propios compatriotas se ponían de acuerdo con el Tío Sam para llevarse todas sus cosas afuera del país… Ese país, se llamaba Argentina.

En efecto, pasamos por el mencionado Joe (Martínez de Hoz, para los jóvenes), por Ménem y Cavallo, De la Rúa y Cavallo, De la Rúa y Sturzenegger, López Murphy, Macri y Sturzenegger, Macri y Prat Gay, Macri y Toto “Maradona” Caputo, Macri y Dujovne, Macri y Lacunza, Macri… y no terminamos de aprender.

Hoy, con un mercado cambiario en el que se maneja un muy bajo volumen de operaciones, con problema incluso de logística por la cuarentena, con las fábricas cerradas, los servicios cerrados, los comercios cerrados, los popes de las operaciones bursátiles habilitaron a tenedores de bonos para hacer volar el dólar bolsa y, detrás para generar el ruido que precisan para seguir esquilmando lo que queda, el blue, verdadero sótano de la democracia como diría el presidente. El número fue de un 60 a 70 por ciento hacia arriba, haciendo las delicias de los paladines de la anti-cuarentena, los argentinos que apuestan a la presión para mejorar sus inversiones, por ser acreedores del país que los vio nacer, y de los buitres de los fondos especulativos para los que “cuanto peor… mejor” (siempre la derecha hace suyas las creaciones de la izquierda). Lo extraño, fue la pasividad del Banco Central, que tardo semanas en aparecer.

¿Quiénes apuestan al desastre total? Los del círculo rojo y los medios que le sirven (periodistas, jueces, fiscales, economistas, y todo el aparato que bancan para llevar a cabo sus inconfesables planes) de la parte de acá. Los buitres del mercado financiero, ya sea Wall Street, Londres, Hong Kong, o Tokio…

Los más ingenuos dirán ¿Cómo pensar que haya argentinos que colaboran con esto? Los que lo dicen deben ser kirchneristas… quieren hacer de nuestro hermoso país un émulo de Venezuela…

Y la explicación surgió sola del último informe de deuda del Banco Central (a pesar de su nombre, que debería ser más “entendible” para el ciudadano menos informado): "Mercado de cambios, deuda y formación de activos externos, 2015-2019".

Allí se explica, con pelos y señales, la forma en que, durante los cuatro años de Macri, tomaron más de 100 mil millones de dólares (record mundial por el corto plazo que transcurrió para semejante suma), de los que sacaron del país 86 mil millones de la misma moneda. O sea que se “llevaron” el 85 por ciento de lo que habían mangado. Nada de represas, autopistas, rutas, hospitales (que bien hubieran venido hoy) o escuelas… ni los jardines de infantes que prometió hizo el tipo. Un verdadero desfalco, uno de esos escándalos que los medios olvidan como lo hicieron con la deuda que la dictadura le perdono a los privado transfiriéndonosla a nosotros (pregúntenle a Franco y Mauricio Macri), el remate de la era menemista, el blindaje y el mega canje, el corralito, los 39 muertos del 2001, todos los desaguisados de Macri primero en la Ciudad y después la presidencia. Ah, eso sí… crearon un imaginario popular de causas armadas, difamaciones a través de burdas campañas de prensa, Lázaro Baez y los bolsos de López (con mucho de reprochable pero un vuelto para caramelos al lado de esto)…

En el período 2015-2019, la fuga de capitales se triplicó respecto al período kirchnerista que lo precedió. En la primera etapa del macrismo hasta 2018, la fuga (los que desean ocultar este desagradable nombre la llaman “formación de activos externos”) de los argentinos hacia el exterio llegó a los 41.100 millones de dólares. A partir de mayo de 2018, dónde ya le habían cerrado los grifos al “Maradona” de las finanzas que nos había metido un bono a 100 años (hablamos de “toto” Caputo, primo del mejor amigo de Macri, Nicolás), la vuelta del mangazo al FMI, el momento de gloria del columnista de TN, Nicolás Dujovne, y enamoramiento con Lagarde mediante, la fuga se aceleró y en tan solo un año y chirolas fue de 45.100 millones.

El informe del centra refleja estos momentos de esta forma: "las estadísticas respecto de lo ocurrido en el mercado de cambios ratifican que la fenomenal deuda externa contraída en el período tuvo como correlato principal una caudalosa formación de activos externos. Lejos de útilizarse en favor de la superación de los problemas estructurales del país, su principal uso fue el financiamiento de un régimen de especulación y valorización financiera". En criollo, Macri y sus amigos pidieron fiado en el almacen en nombre nuestro, se llevaron el jamón crudo a una fiestacha en Miami, y nos dejaron el muerto que, después de haber comprado el almacén, nos vuelven a cobrar. ¿Lindo no?

Como bien dice el economista Eduardo Basualdo, “los ciclos políticos de la última dictadura militar, los de la década del '90 y del macrismo se caracterizaron por un mismo patrón: endeudar para fugar”.

Ahora bien, ¿se sabe quiénes se llevaron la guita? Si. Gracias a una investigación de Horacio Verbitsky (en su portal “el cohete a la luna”), se pudo reconstruir parcialmente quienes fueron los afortunados beneficiados por el modelo macrista.

Los 86.000 millones de dólares fugados se vuelven aún más impresionantes si tomamos nota que apenas el 1 por ciento de las empresas (exactamente 853) adquirió en forma neta 41.124 millones de dólares, y si lo estiramos a 8.527 personas jurídicas (que demandaron 51.742 millones de dólares para fuga) llegamos al 92,9% del total. Mientras que si observamos las personas físicas (particulares) el 1 por ciento de los compradores (son 66.930) acumuló 16.200 millones en compras netas durante el período. Entre ambos, que reflejan una ínfima proporción de argentinos, fugaron casi el 70 por ciento de todo el dinero que salió del país.

Pampa Energía, el Grupo Clarín, Arcor, Techint, y Aceitera General Deheza están entre los mayores responsables de la fuga de capitales durante el período macrista.

Sus dueños son todos tipos que integran la lista de las 50 personas más ricas de la Argentina compilada por ese bofe esnob que es la revista Forbes. El gobierno nacional, mas allá de las palabras de Alberto Fernández ante la Asamblea Nacional ("Nunca más a la puerta giratoria de dólares que ingresan por el endeudamiento y se fugan dejando tierra arrasada a su paso"), aún no ha dado a conocer la lista de nombres que fugaron el dinero de los argentinos.

Y como muestra de la complicidad entre argentinos y foráneos, el mayor acreedor privado de la Argentina, el fondo BlackRock (cuyo CEO, Larry Fink, es parte de la ilustración de la tapa de esta Urbanave) posee participación accionaria en varias de estas firmas, léase Telecom, Galicia, YPF o Pampa Energía, entre otras.

El ranking de la fuga está encabezado por Marcelo Mindlin (con cerca de 1.600 millones de dólares, repartidos entre varias de sus empresas, como Pampa Energía, Petrobrás, Transportadora de Gas del Sur y Edenor). Es el mismo Mindlin que blanqueó 44 millones de dólares en 2017, el que compró las acciones de Petrobras del Fondo de Sustentabilidad del ANSES, vendidas por su titular Basavilbaso (por las que fue acusado y sobreseído por… Bonadío), y (según la investigación del fiscal Franco Picardi) el que  simuló la compra de IECSA a Calcaterra (siempre sospechado testaferro de los Macri), siendo en realidad socio de los Macri en una compañía offshore establecida en Delaware (EEUU), que a su vez es accionista de SACDE (el nombre con que renació IECSA, otra de las cajas chinas que acostumbran los Macri en sus negocios en todo el mundo).

Otra de las beneficiadas es Mirgor, del “amigo del alma” Nicky Caputo, que contaba con oficinas en la Intendencia primero y en la Rosada después. Como los Macri (las costumbres se pegan) hoy Mirgor es Industria Austral de Tecnología (IATEC), ocupando un lugar intermedio en la fuga con “apenas” unos 250 millones de dólares.

Como es de esperar, el Grupo Clarín se llevó (formó activos en el exterior, dicen ellos) un valor aproximado de 650 millones de dólares, a través de su última adquisición (2017), Telecom.

La otra empresa que junto a Telecom monopoliza la telefonía en Argentina (de la hispana Telefónica hablamos), se llevó la friolera de más de mil millones de dólares.

Entre Fiat Auto e Iveco (a cargo del fiscal de mesa del PRO, Cristiano Rattazzi) se fugaron unos 500 millones de dólares.

Una suma parecida se llevó el multi despedidor serial, Paolo Rocca (y su familia), esto a través de varias de las empresas de esta multinacional que se dice argentina pero tiene sede en Luxemburgo, como Tecpetrol, Siderar y Transportadora de Gas del Norte.

Tanto Arcor (Pagani) como Aceitera General Deheza (de los Urquía, con Eduardo Acevedo como CEO) fugaron 250 millones de dólares cada una.

El tapado es alguien menos conocido, pero no menos poderoso. Antiguo representante de Merrill Lynch y hoy considerado el dueño de la mayor banca privada del país (así le llaman a los que fugan dinero de sus clientes a guaridas fiscales o bancos del exterior), dueño de Barany (“sucio” o “negro”; palabra en árabe que usaban los judíos sefaradíes, luego de ser expulsados de España) y el Grupo Cohen, Jorge Cohen (amante de las fake news y la dictadura) fugó en la etapa de Macri, más de 600 millones de dólares.

 

¿QUÉ HACER?

 

A pesar de que el saldo comercial viene siendo positivo (1145 millones de dólares en marzo), algo que se espera siga así debido a la recesión heredada que derrumba las importaciones; el colapso de la actividad económica por la pandemia de coronavirus y la cuarentena (con ingresos que se desplomaron tanto para industriales y comerciantes como pare los trabajadores) que seco la plaza dejando nulos excedentes para dolarizar; con el Tesoro que ya no demanda más dólares para pagar deuda (o reperfila, o va al Default); los giros de utilidades al exterior y la distribución de dividendos bancarios pisadas; un régimen cambiario restrictivo; y una devaluación previa en el fin del macrismo; hacen inexistentes a las condiciones lógicas para un alza del tipo de cambio como la que se observó en los últimos tiempos.

¿Y qué se debe entonces? Ni más, ni menos que a la formación ficticia de las condiciones necesarias para una corrida desestabilizadora y la posterior fuga de capitales… como siempre sucedió en el país.

Los fondos de inversión que amenazan con defaultear a nuestro país, dolarizaron parte de sus carteras liquidando sus bonos en pesos, algunos de ellos con fuertes quebrantos que ahora buscaran revertir. Entre estos están el ya mencionado BlackRock, Templeton, Fidelity, y otros de menor envergadura. Como se dijo, la mega devaluación macrista les provocó un quebranto inmenso (solo Templeton compró bonos en pesos, en la era Macri, por el equivalente a u$s 2500 millones), mientras que Alberto Fernández decidió pagar esta deuda que había defaulteado Macri, con la simple premisa que era ridículo no pagar un bono suscripto en nuestra propia moneda. El resultado fue una suba de estos bonos de hasta el 200 por ciento, con lo que se da la paradoja que encontraron la forma de compensar parte de sus pérdidas generadas por el gobierno que querían y apoyaban, en el gobierno que no querían y defenestran. ¿Y qué hicieron? Pues lo dolarizaron de inmediato y con esas acciones inflan la cotización para una futura negociación.

Por eso, es más urgente que nunca cerrar el grifo que quedó abierto en el desdoblamiento cambiario producto de la política de control de cambios. El Banco Central administra el dólar llamado “oficial” y, a la vez, el dólar turista (con el impuesto País incluido). El mercado que queda, el del contado con liqui (el marginal tiene una relevancia mucho menor), también debería ser administrado por el Central, ya que dejar que flote, solo genera expectativas devaluatorias y daña la credibilidad de las políticas que en materia económica empuje el gobierno.

Alcanzaría con participar en la plaza de títulos públicos que regula el dólar contado con liquidación, agregando este instrumento al fortalecimiento de los controles en la materia, vía AFIP, UIF (Unidad de Información Financiera) y CNV (Comisión Nacional de Valores)

Tampoco se debería repetir errores de principio de la gestión donde, luego de recuperar reservas a un ritmo de unos 44 millones de dólares diarios, se decidió liberar pesos de los encajes (la parte de la plata de los depósitos de los bancos que debe quedar inmóvil) y en Letras de Liquidez para que los bancos pudiesen destinar esos fondos a prestar a las pymes al 24 por ciento anual. Sin regulación alguna, fue una medida inocente e imprudente. Los bancos no solo no fondearon a las pymes, sino que utilizaron el dinero para colocarlo en operaciones de muy corto plazo (cauciones), dinero que los tomadores utilizaron para realizar las operaciones de Contado con Liqui y acumular dólares en el exterior. Todo se trató de tapar diciendo que las subas en el blue y el liqui fueron por emisión excesiva del Central, cosa que no fue cierta. La realidad es que como dijimos, la banca no prestó los pesos en ese momento, y luego de hacer la América (como suele hacer) lo hizo en cámara lenta, dando comienzo a la corrida. La plata era para prestar a las pymes; no para especular con el dólar. Así, el CCL trepó hasta superar los 120 pesos, generando expectativas de devaluación, con lo que los exportadores comenzaron a retacear las liquidaciones de divisas, con lo que volvieron las pérdidas para el Banco Central.

Y a pesar de que la brecha cambiaria con el tipo de cambio oficial no impacta en el corto plazo sobre la economía real, de mantenerse en el tiempo, podría provocar expectativas de devaluación que pueden torcer el brazo al Gobierno. A su vez, es sabido que, en la economía argentina, las expectativas devaluatorias presionan sobre la formación de precios.

Más allá de la batería de medidas correctivas que envió el gobierno (disminución de tenencias en dólares a los fondos de inversión, impedimento a actuar en el mercado oficial y el CCL y MEP a la vez, subió la tasa de los pases con los bancos a la vez que redujo los encajes de fondos de mercados de dinero en pesos para subir la tasa de interés, redobló controles con operaciones al exterior de grandes montos, la AFIP modificó la reglamentación sobre los precios de transferencia entre entidades vinculadas en el país y en el exterior -una forma de disminuir la presión sobre el dólar CCL al reducir esa forma de evasión o elusión que realizan grandes firmas-, y el impedimento a los bancos a financiar a productores de trigo o soja que mantengan un acopio por un valor superior al 5 por ciento de su capacidad de cosecha anual), se precisa que el Banco Central actúe como un actor principal en la plaza para reducir la brecha cambiaria hacia la baja. En el contexto de negociación con los acreedores privados de deuda, debilita la posición del gobierno ante los fondos de inversión, cuyos voceros no se cansan de vociferar que, si hay default liso y llano, el dólar CCL y el blue subirían aún más. Al igual que sucedió en el peor momento de la negociación con los Buitres durante el segundo gobierno de Cristina Fernández, los acreedores tienen un arma más de extorsión… y saben usarla

Recientemente, el ex viceministro de Economía, Emmanuel Alvarez Agis, propuso vender bonos del FGS para influir de manera significativa en la cotización del CCL. Y calculó que, con la operatoria llevada a vender el equivalente del 10 por ciento diario del volumen del mercado, el saldo de la intervención en el año sería de 1680 millones de dólares, un monto que no mueve el amperímetro de la estructura del endeudamiento público y podría poner al Banco Central al frente del manejo pleno del mercado cambiario, administrando el tipo de cambio oficial y también el dólar contado con liquidación. Una forma de controlar una variable importante desde lo económico pero también desde lo psicológico, algo que desde hace décadas explica gran parte de la economía argentina, basada muchas veces más en sensaciones y pases mágicos que en la lógica.

MIGUEL ACEVEDO (Aceitera Gral. Deheza), LUIS PAGANI (Arcor), HECTOR MAGNETTO (Grupo Clarín), PAOLO ROCA (Grupo Techint) Y MARCELO MINDLIN (Pampa Energía, Edenor, Petrobras Argentina, entre otras).
Entre los cinco fugaron del país unos 3250 millones de dólares al exterior. Y después se dicen empresariado NACIONAL...
Ah, ¿se quierén reir? Acevedo en recientes declaraciones dijo que "los argentinos debíamos traer los dólares (del exterior)... ahí hay un PBI". Menos mal que aclaró que el PBI al final estaba ahí.
NICKY CAPUTO no solo se rajó del país hacia EEUU, sino que antes, en épocas en las que su primo TOTO (el Maradona de las Finanzas) era el encargado de los mangazos, se llevó unos 250 palitos verdes para no tener problemas de dinero. TOTO tampopco se hacía mucho drama si recordamos que en plena devaluación siendo el presidente del Central, estaba tomando sol en Brasil. Linda familia, ¿no?
Uno menos conocido, pero no por ello menos fugador: JORGE COHEN (un amante de las fake news y la dictadura). El tipo ayuda a todos a fugar guita desde su chapa de mayor banca privada del país de las sombras. Se fugó, para no ser menos que sus clientes,  (en la etapa de Macri, obvio) más de 600 millones de dólares. Una perlita para disfrutar y terminar de ver el perfil de este tipo, mirá la auto-entrevista que brindó para "alabar" al blanqueo de Macri en el que habla de los "premios" del Estado hacia quienes lo "ayuden" blanqueando. IMPERDIBLE...
https://www.youtube.com/watch?v=bcIYD3EDDmY
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